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Red de Labs Universitarios: el poder transformador del trabajo colaborativo

14 Febrero 2021

Red de Labs Universitarios: el poder transformador del trabajo colaborativo

Columna de opinión de la subsecretaria Carolina Torrealba publicada en Pulso de La Tercera.


Red de Labs Universitarios: el poder transformador del trabajo colaborativo


La pandemia nos ha impuesto desafíos impensables. En un plazo muy breve, sin tener noción de cómo sería, tuvimos que adaptarnos para aportar al manejo de la crisis sanitaria. El nuevo Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, con meses de existencia, se construyó al amparo de esta nueva normalidad.

En marzo de 2020 la Organización Mundial de la Salud (OMS) señaló la mejor estrategia posible a desarrollar para enfrentar la pandemia: el TTA, cuyas siglas significan testeo, trazabilidad y aislamiento. El panorama en Chile era desalentador; hasta esa fecha el país contaba con un solo laboratorio (el ISP) cuya capacidad era de 500 test PCR diarios, centralizadas en la RM. Sin embargo, hoy tenemos capacidad de hacer 54 mil PCR diarios, situándonos como líderes en la región.

Hace exactamente un año, previo a la llegada del COVID19 al país, desde los Ministerios de Ciencia y de Salud, junto a sociedades científicas de Bioquímica y Microbiología, asumimos el desafío de constituir una red nacional de diagnóstico usando las capacidades instaladas en el Sistema Nacional de Investigación. Autoridades académicas y líderes de diversos laboratorios de biología molecular del país se pusieron a disposición sin titubear, transformando sus laboratorios en centros de diagnóstico para así sumar a los esfuerzos de la red de salud. Así, en abril de 2020, nace la Red de Laboratorios Universitarios para el Diagnóstico del COVID19, formada por 33 laboratorios de universidades públicas y privadas, distribuidas de Arica a Magallanes y que a diciembre del 2020 realizaban el 15% del total de PCR del país con 960 mil exámenes.

Además de aumentar considerablemente nuestra capacidad diagnóstica, uno de los principales aportes de la red fue la descentralización de esta. En marzo, un PCR en Magallanes podía demorar 12 días y la muestra tenía que transportarse en avión a Santiago. Actualmente el 100% del diagnóstico regional se realiza entre el Centro Asistencial Docente e Investigación de la Universidad de Magallanes CADI-UMAG) y el Hospital Clínico de Magallanes, Doctor Lautaro Navarro Avaria y el resultado demora menos de 24 horas en llegar al paciente. en Atacama, los laboratorios de la red representan más del 80% del diagnóstico y 40% en los Lagos y los Ríos, por nombrar algunos ejemplos.

Más allá de los números, esta iniciativa sin precedentes, demostró la capacidad coordinadora que que puede existir entre la institucionalidad - desconcentrada en cinco Seremis cuyo rol fue clave-,  y el mundo científico. La transformación de los laboratorios, que ahora dependen de los Servicios de Salud, no habría sido posible sin la disposición de la academia; las empresas que aportaron más de 5 millones de dólares; las sociedades científicas del Consejo Asesor y de no ser por el proceso de modernización y transformación de CONICYT en la nueva ANID, que pudo gestionar convenios y recursos acordes a la urgencia.

La Red de Laboratorios Universitarios fue, para la naciente institucionalidad científica, un piloto que puso en evidencia el potencial de política pública que es posible impulsar en beneficio del país; y del potencial transformador que tiene el trabajo colaborativo orientado a ampliar el acceso a la ciencia y tecnología, y a ponerlas a disposición de todas y todos los ciudadanos.